lunes, 1 de febrero de 2010

El mundial del 82

Mefisto, de István Szabó, una obra maestra sobre el arte y la tradición, ganaba el Oscar de Hollywood, mientras en Alemania se apagaba temprano la vida de Fassbinder, un creador de cine de tormento y talento. Se suicidaba Romy Schneider, Sofía Loren marchaba presa por evadir impuestos. En Polonia iba a la cárcel Lech Walesa, el jefe de los sindicatos obreros.
Foto de una pancarta en apoyo del sindicato Solidaridad de Walesa en el Camp Nou 1982.
García Márquez recibía el Nobel en nombre de los poetas, mendigos, músicos, profetas, guerreros y malandrines de América Latina. Matanza del ejército en una aldea de El Salvador, con más de 700 campesinos masacrados, la mitad eran niños. En Guatemala, el general Ríos Montt asaltaba el poder, para multiplicar la carnicería de los indios. Proclamaba que Dios le había confiado el mando del país y anunciaba que el Espíritu Santo iba a dirigir sus servicios de inteligencia.
Egipto recuperaba la península del Sinaí, ocupada por Israel desde la guerra de los 6 días. El primer corazón artificial latía en el pecho de alguien. Fuentes bien informadas de Miami anunciaban la inminente caída de Fidel Castro, que iba a desplomarse en cuestión de horas. En Italia, el Papa sobrevivía a su segundo atentado. El picoleto golpista Tejero y sus cómplices recibían 30 años de condena por su intento de golpe de Estado.
Se inauguraba en Barcelona el duodécimo Campeonato Mundial de Fútbol. Participaron 24 países, 8 más que en el anterior, pero Ámérica no salió beneficiada en el nuevo reparto. Hubo 14 equipos Europeos, 6 Americanos, y 2 Africanos, además de Kuwait y Nueva Zelanda.
En la primera jornada, el equipo argentino, campeón mundial, cayó derrotado en BCN. Pocas horas después, muy lejos de allí, en las islas Malvinas, los militares argentinos fueron vencidos en su guerra contra Inglaterra. Los atroces generales,que en varios años de dictadura habían ganado la guerra contra sus propios compatriotas, se rindieron mansamente ante los militares ingleses. La televisión trasmitió la imagen del oficial de Marina, Alfredo Astiz, violador de todos los derechos humanos, inclinaba la cabeza y firmaba el documento de la humillación.
Foto de hinchas del River con pancartas contra Inglaterra.

A lo largo de los siguientes días , la tele mostró imágenes de la Copa del 82. La túnica al viento del jeque Fahid Al-Ahmad Al-Sabah, que invadió la cancha para protestar un gol de Francia contra Kuwait. El gol del inglés Bryan Robson al medio minuto, el más rápido de la historia de los mundiales. La indiferencia del portero alemán Shumacher,después de haber desmayado de un rodillazo al delantero francés Battiston.(Antes de ser portero, Shumacher había sido herrero.)
Foto de hooligans ingleses en San Mames.

Europa ganó los primeros puestos del campeonato, aunque Brasil exhibió el mejor futbol en los pies de Zico, Falcao y Sócrates. La selección brasileña no tuvo suerte pero deleitó al público, y Zico, que venía de ganar el título de mejor jugador de América, supo justificar una vez más la zicomanía de las tribunas.
La Copa fue para Italia. La selección italiana había empezado mal, a los tropezones, de empate en empate, pero repuntó después, gracias a su buen armazón de conjunto y a las oportunas ráfagas de Paolo Rossi. En la final contra Alemania, Italia se impuso 3 a 1.
Polonia, guiada por la buena música de Boniek, entró en tercer lugar. El cuarto puesto fue para Francia, que había merecido más por la eficacia europea y africana de su memorable línea media.
El italiano Rossi encabezó la tabla de goleadores, 6 goles, seguido por el alemán Rummenigge, que metió 5 goles.

El fútbol a sol y sombra. Eduardo Galeano.