
Los sublevados constituyeron una "Junta Comunera" en Ávila. Poco después se instauró en Tordesillas, donde estaba encerrada la madre de Carlos V, Juana I de Castilla, llamada La Loca quien había sido inhabilitada para el trono por su supuesta locura. Los Comuneros decían tener la aprobación de Juana para la constitución de Cortes.
Las tropas comuneras, comandadas por el capitán general Juan de Padilla, se retiraron hasta Torrelobatón y de allí tenían la decisión de llegar a Toro pero a la altura de Villalar, en el paraje conocido actualmente como Puente del Fierro son alcanzadas por el ejército real y derrotadas, siendo detenidos sus líderes, Juan de Padilla, Juan Bravo, María Pacheco y Francisco Maldonado. Estos son ajusticiados el día siguiente en la plaza del pueblo y sus cabezas expuesta en el rollo o picota del mismo.
Los hechos fueron recordados por dos monolitos, uno ubicado en la plaza del pueblo y otro en el lugar de la batalla. Villalar comenzó a denominarse "de los comuneros" y a considerarse como cuna del nacionalismo castellano y símbolo de la lucha de los pueblos por la libertad. A finales del siglo XIX se comienza a desarrollar un sentimiento nacionalista que culmina con la primera Fiesta de los Comuneros celebrada el 23 de abril de 1889.

Los conciertos y actos políticos fueron, de las dos principales carpas y políticamente más correctas, un éxito. También hubo sitio para la denuncia del montaje policial contra los jóvenes antifascistas detenidos en Burgos, la pasada semana.
¡Ni un paso atrás! 